Mis Capítulos

Capítulo 1

Introducción

La expresión latina atribuida al médico griego Hipócrates: “primum non nocere”  (lo primero es no hacer daño), máxima expresión del campo de la medicina aplica como el primer saber de esta capacitación.

La estética se basa en armonía y proporciones, que junto a la comprensión de la dismorfofobia propulsan la toma de decisiones certeras que influencian definitivamente el alcance de los resultados esperados.

La toma de imágenes previa es mandataria objetiva de cualquier subjetividad personal posterior; igual importancia reviste de la firma consentida de los pacientes suscribiendo un acuerdo de tratamiento, o uso de imágenes.

La función muscular le concede expresiones al rostro, y también la aparición de surcos y arrugas. Conocer origen e inserciones musculares es imprescindible en el uso de toxina botulínica y rellenos faciales.

El conocimiento de la anatomía de compartimientos o de zonas peligrosas permite disminuir drásticamente la posibilidad de complicaciones; mucho más si se entiende desde la anatomía de superficie.

El rostro posee espacios virtuales y reales, que tanto como los ligamentos verdaderos y falsos su conocimiento permite entender el proceso de envejecimiento y en consecuencia el porqué de un tratamiento específico.

Antes de comenzar cualquier tratamiento es importante saber diagnosticar, entender los mensajes del rostro y de esta forma armar un plan de tratamiento acorde a las necesidades estéticas del paciente.

Tratar un rostro, embellecerlo o rejuvenecerlo NO es posible sin un orden. Las bases del tratamiento estático nos permiten potenciar la belleza conservando la naturalidad en resultados.

El rostro es una estructura en movimiento, y como tal debe ser analizado y pensado para su tratamiento. Las fuerzas de tracción del rostro juegan un papel fundamental.